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Cuántas baterías necesito: cómo se calcula de verdad, con tus propios números

Inversores y baterías15 sept 2026, 2:49 p. m.3 min de lectura

El cálculo que hace un técnico serio, paso a paso y con tus números. Qué debe preguntarte antes de darte una cifra y por qué la respuesta rápida sale cara.

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Pedir un técnico

Nadie puede decirte cuántas baterías necesitas sin preguntarte primero qué quieres mantener encendido y por cuánto tiempo. Si alguien te da un número antes de eso, está vendiendo un paquete, no resolviendo tu caso.

Aquí está el cálculo completo, para que puedas seguir la conversación.

Paso 1: qué quieres que siga encendido

No es «la casa». Es una lista. Y hay dos categorías:

Lo que va siempre: nevera, luces, abanicos, router, celulares, TV.

Lo que casi nunca entra en un inversor doméstico: aire acondicionado, calentador eléctrico, plancha, secadora, estufa eléctrica, bomba de agua grande. Son cargas altas; meterlas cambia el sistema entero de escala.

Decidir esta lista es la decisión que más dinero mueve. Todo lo demás es aritmética.

Paso 2: cuánto consume cada cosa

Cada aparato trae su consumo en vatios (W) en la etiqueta. Se multiplica por las horas que va a estar encendido durante el apagón.

  • Una nevera moderna no consume de forma continua: el compresor arranca y para. Para el cálculo se usa un promedio, y un técnico serio lo mide en vez de suponerlo.
  • Las luces LED consumen poco; las incandescentes, mucho. Si quedan incandescentes en la casa, cambiarlas es la forma más barata de necesitar menos batería.

Suma todo y tendrás los vatios-hora (Wh) que necesitas.

Paso 3: cuántas horas

¿Apagones de dos horas o de ocho? ¿De día o de noche? ¿Todos los días o de vez en cuando? No es lo mismo cubrir un bache que vivir del inversor.

Sé realista con lo peor que te pasa, no con lo habitual.

Paso 4: lo que las baterías dan de verdad

Aquí está lo que casi nadie te cuenta, y es lo que hace que un banco «suficiente» se quede corto:

  • No se usa toda la capacidad. Una batería de plomo-ácido no se debe bajar de la mitad si quieres que dure. O sea: de una batería de 100 Ah cuentas con unos 50 Ah útiles. Las de litio permiten usar bastante más.
  • Hay pérdidas. El inversor convierte de corriente continua a alterna y en ese paso se pierde una parte. Hay que contarla.
  • El calor y la edad restan. Un banco de tres años no rinde como el día uno.

Un cálculo que ignora estos tres puntos da un número bonito y una autonomía real mucho menor. Es el origen del «me instalaron esto y no aguanta nada».

Paso 5: el inversor, aparte

La capacidad de las baterías define cuánto tiempo. El tamaño del inversor define cuántas cosas a la vez. Son dos números distintos y hay que cuadrar los dos: un banco enorme con un inversor pequeño se apaga en cuanto enciendes dos cosas.

Y ojo con los picos de arranque: una nevera o una bomba piden al arrancar varias veces su consumo normal. El inversor tiene que soportar ese pico.

Paso 6: la carga

El banco también se tiene que volver a llenar entre apagones. Si la luz solo vuelve cuatro horas al día, o si cargas con paneles solares, el sistema de carga tiene que ser capaz de reponer lo que gastaste en ese tiempo. Un banco grande con una carga lenta nunca llega lleno al siguiente apagón — y esa es una de las quejas más comunes.

Las preguntas que te debe hacer

Si quien te cotiza no te pregunta esto, no está calculando:

  1. ¿Qué aparatos exactamente quieres mantener?
  2. ¿Cuántas horas necesitas aguantar?
  3. ¿Cuánto tiempo hay luz entre apagones?
  4. ¿Tienes o piensas poner paneles?
  5. ¿Dónde van a ir las baterías? (ventilación y temperatura)
  6. ¿Qué tienes ya instalado?

Y una advertencia sobre crecer

Ampliar un banco después no es tan simple como añadir baterías: las nuevas se igualan con las viejas y el conjunto rinde como las peores. Si sabes que vas a necesitar más en un año, conviene dimensionarlo ahora.

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